martes, 13 de febrero de 2007

Masoquismo y Cristianismo

Definimos el Masoquismo como un "comportamiento sexual en que la excitación y el placer son producidos por el sufrimiento físico y/o psíquico inflingido por otra persona"(1). En virtud de ello, y aunque pueda resultar paradójico, podemos afirmar que el sufrimiento, en vez de ser algo rechazable, es un elemento posibilitador de la satisfacción erótica. Ello nos lleva a evaluar la dimensión catártica del dolor en el Masoquismo, ya que tras pasar una dura prueba el masoquista sale de ella totalmente renovado, lleno de vitalidad. Es, en definitiva, una lucha entre los elementos simbólicos de la vida y la muerte, en la que la vida sale reforzada.
Todos estos elementos hacen que Masoquismo y Ascetismo tengan muchos puntos en común. En el Masoquismo el dolor erótico toca los extremos, lo cual también queda plasmado en el Ascetismo, que afirma la liviandad corpórea como una puerta al placer en su grado más elevado.
La vida de Cristo llega a su intensidad máxima cuando el dolor, el sufrimiento, la tortura y la humillación se le presentan (2). Así, podemos afirmar que los cristianos se identifican con un Cristo doliente en el que su Pasión acaba con la muerte y resurgimiento de la misma de forma renovada, al igual que el masoquista atraviesa una "muerte simbólica" a través del dolor erótico, para acabar en una satisfacción orgásmica de carácter liberador.
En el Masoquismo y Ascetismo agonía y éxtasis se entrecruzan. Un claro ejemplo de ello es el de Santa Teresa de Jesús, quien cultiva la poesía lírico-religiosa o el de San Juan de la Cruz, con una obra poética de profundo sentimiento espiritual cristiano.
Veamos algunos fragmentos de sus obras, como algunos versos de sus "Ayes del destierro"de Santa Teresa de Jesús (3):
"Mas no, dueño amado,
Que es justo padezca;
Que expíe mis yerros,
Mis culpas inmensas.
iAy!, logren mis lágrimas
Te dignes oír
Ansiosa de verte
Deseo morir."
Otros versos como los de "Canciones del alma" de San Juan de la Cruz (4) reflejan de igual modo una experiencia mística profunda:
"¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro."
En virtud de lo expuesto, podemos concluir diciendo que místicos y masoquistas acuden a una fuente común en la que el dolor placentero es tan grande que nos inunda el gozo. Así pues, Masoquismo y Cristianismo son catárticos por naturaleza: a través de ellos nuestra alma se libera y corre por nuestros cuerpos una "sangre nueva".

BIBLIOGRAFÍA

(1) Bartomeu Domènech y Sibil.la Martí: DICCIONARIO MULTILINGÜE DE BDSM, Bellaterra, Barcelona, 2004.
(2) Emmerich, Anne Catherine: LA DOLOROSA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Hijos de Gregorio del Amo, Madrid, 1943.
(3) SANTA TERESA DE JESÚS, OBRAS COMPLETAS. BAC, Madrid, 1986.
(4) OBRAS COMPLETAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ. BAC, 2-4ª edición, Madrid, 2005.

4 comentarios:

Tojo dijo...

estoy escribiendo una obra de teatro sobre San Sebastián y tu artículo me ha parecido super interesante

Carlos dijo...

El tema de la relación del masoquismo con el cristianismo es mucho más profundo de lo que expones en tu blog. En mi modesta opinión, toda la filosofía que Jesús predicó es un alegato del masoquismo, que se puede resumir muy bien en la frase “si te pegan en una mejilla pon la otra”. O como decía Pablo en la Primera epístola a los corintios 4:12-13: "Si nos insultan, bendecimos. Si nos persiguen, lo soportamos. Si nos difaman, respondemos con bondad. Hemos venido a ser, hasta ahora, como la basura del mundo y el desecho de todos".

Carlos dijo...
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Carlos dijo...
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