Definimos el Masoquismo como un "comportamiento sexual en que la excitación y el placer son producidos por el sufrimiento físico y/o psíquico inflingido por otra persona"(1). En virtud de ello, y aunque pueda resultar paradójico, podemos afirmar que el sufrimiento, en vez de ser algo rechazable, es un elemento posibilitador de la satisfacción erótica. Ello nos lleva a evaluar la dimensión catártica del dolor en el Masoquismo, ya que tras pasar una dura prueba el masoquista sale de ella totalmente renovado, lleno de vitalidad. Es, en definitiva, una lucha entre los elementos simbólicos de la vida y la muerte, en la que la vida sale reforzada.
Todos estos elementos hacen que Masoquismo y Ascetismo tengan muchos puntos en común. En el Masoquismo el dolor erótico toca los extremos, lo cual también queda plasmado en el Ascetismo, que afirma la liviandad corpórea como una puerta al placer en su grado más elevado.
La vida de Cristo llega a su intensidad máxima cuando el dolor, el sufrimiento, la tortura y la humillación se le presentan (2). Así, podemos afirmar que los cristianos se identifican con un Cristo doliente en el que su Pasión acaba con la muerte y resurgimiento de la misma de forma renovada, al igual que el masoquista atraviesa una "muerte simbólica" a través del dolor erótico, para acabar en una satisfacción orgásmica de carácter liberador.
En el Masoquismo y Ascetismo agonía y éxtasis se entrecruzan. Un claro ejemplo de ello es el de Santa Teresa de Jesús, quien cultiva la poesía lírico-religiosa o el de San Juan de la Cruz, con una obra poética de profundo sentimiento espiritual cristiano.
Veamos algunos fragmentos de sus obras, como algunos versos de sus "Ayes del destierro"de Santa Teresa de Jesús (3):
"Mas no, dueño amado,
Que es justo padezca;
Que expíe mis yerros,
Mis culpas inmensas.
iAy!, logren mis lágrimas
Te dignes oír
Ansiosa de verte
Deseo morir."
Otros versos como los de "Canciones del alma" de San Juan de la Cruz (4) reflejan de igual modo una experiencia mística profunda:
"¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres;
rompe la tela de este dulce encuentro."
En virtud de lo expuesto, podemos concluir diciendo que místicos y masoquistas acuden a una fuente común en la que el dolor placentero es tan grande que nos inunda el gozo. Así pues, Masoquismo y Cristianismo son catárticos por naturaleza: a través de ellos nuestra alma se libera y corre por nuestros cuerpos una "sangre nueva".
BIBLIOGRAFÍA
(1) Bartomeu Domènech y Sibil.la Martí: DICCIONARIO MULTILINGÜE DE BDSM, Bellaterra, Barcelona, 2004.
(2) Emmerich, Anne Catherine: LA DOLOROSA PASIÓN DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, Hijos de Gregorio del Amo, Madrid, 1943.
(3) SANTA TERESA DE JESÚS, OBRAS COMPLETAS. BAC, Madrid, 1986.
(4) OBRAS COMPLETAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ. BAC, 2-4ª edición, Madrid, 2005.
martes, 13 de febrero de 2007
domingo, 11 de febrero de 2007
Una aproximación histórico-conceptual al masoquismo (Parte II)
Como hemos visto en la Parte I la tarea de clasificar las enfermedades tiene una larga historia.En el año 1948 se crea la Organización Mundial de la Salud (en adelante, OMS), como organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) especializado en gestionar políticas de prevención, promoción e intervención en salud a nivel mundial. La OMS viene coordinando la revisión periódica de la Clasificación Internacional de Enfermedades (en adelante, CIE) desde el año de su creación. La lista CIE-10 (1) tiene su origen en la «Lista de causas de muerte», cuya primera edición editó el Instituto Internacional de Estadística en 1893. La OMS se hizo cargo de la misma en 1948, en la sexta edición. En este momento, la lista en vigor es la décima.En el bloque F60-F69 aborda los "Trastornos de la personalidad y del comportamiento del adulto", y más concretamente en el apartado F65 los "Trastornos de la inclinación sexual" (Fetichismo, Transvestismo fetichista, Exhibicionismo, Escoptofilia (voyeurismo), Paidofilia, Sadomasoquismo, Trastornos múltiples de la inclinación sexual, Otros trastornos de la inclinación sexual y Trastorno de la inclinación sexual sin especificación). Así pues, se incluye al Sadomasoquismo (F65.5) refiriendose al mismo en los siguientes términos: "Consiste en una preferencia por actividades sexuales que implican el infringir dolor, humillación o esclavitud. Si el enfermo prefiere ser el receptor de tales estimulaciones entonces se denomina masoquismo; si es el que lo ocasiona, se trata entonces de sadismo. A menudo un individuo obtiene excitación sexual tanto de actividades sádicas como de masoquistas.Es frecuente que se utilicen grados leves de estimulación sadomasoquista para potenciar una actividad sexual que por lo demás sería normal. Esta categoría debe ser únicamente utilizada si la actividad sadomasoquista es la fuente más importante para la estimulación o si es necesaria para la gratificación sexual.El sadismo sexual es difícil de distinguir de la crueldad en situaciones sexuales o de la cólera no relacionada con el erotismo. El diagnóstico puede hacerse con claridad cuando la violencia es necesaria para la excitación sexual".Así pues, para la OMS, en la actualidad, el Masoquismo sería un "Trastorno de la inclinación sexual, enmarcado dentro de los Trastornos de la personalidad y del comportamiento del adulto".En la sexta edición del CIE (CIE-6) es cuando por primera vez se inserta un apartado destinado a los trastornos mentales. Es este un dato importante ya que a raíz de ello la American Psychiatric Association (en adelante, APA) desarrolló una variante que constituye la primera versión del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (en adelante, DSM), y que se llamó DSM-I, publicado en el año 1952.
Con la publicación del DSM-III (1980), el DSM cambia del modelo psicoanalítico con base en la enfermedad a un modelo de observación objetiva basado en la investigación empírica. En relación con ello, se cambia el término de "desviación sexual" a "parafilia", término supuestamente despojado de cargas peyorativas.
La última edición del DSM es el DSM-IV-TR, publicado en el año 2000(2).
En este texto el apartado de las "Parafilias" se incluye dentro de los "Trastornos sexuales y de la identidad sexual", definiendo las "parafilias"como fantasías sexuales recurrentes, que producen excitación sexual intensa, impulsos sexuales o comportamientos que se presentan por un periodo de más de 6 meses, añadiendo que dichas fantasías, impulsos sexuales o comportamientos deben provocar "malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo".
Es en el apartado F65 el dedicado a las "parafilias" (Exhibicionismo, Fetichismo, Frotteurismo, Pedofilia, Masoquismo sexual, Sadismo sexual, Fetichismo transvestista, Voyeurismo y Parafilia no especificada). Así pues, se incluye al Masoquismo sexual (F65.5) en el ámbito de las "parafilias", para el que define los siguientes criterios para su diagnóstico:
A. Durante un período de al menos 6 meses, fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante para el individuo.
B. Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Frente a todo ello, en los últimos años son muchas las voces críticas como las de Charles Moser y Peggy J. Kleinplatz(3), que de forma rigurosa concluyen en sus estudios que la profunda revisión o eliminación de la categoría de "Parafilias" del DSM sería lo apropiado, teniendo en cuenta que "esta categoría diagnóstica no cumple los criterios para su inclusión establecidos" en el propio DSM-IV-TR, "sus fundamentos son deficientes, los criterios para el diagnóstico no tienen apoyo y sus aplicaciones están sujetas a mal uso y abuso".
En la actualidad, son muchos los activistas, apoyados por prestigiosos profesionales de la sexología, la psicología y la psiquiatría, agrupados en la plataforma "ReviseF65" (http://www.revisef65.org/), quienes abogan por la "eliminación de los diagnósticos de Fetichismo (F65.0), Transvestismo fetichista (F65.1) y Sadomasoquismo (F65.5) de la actual versión del CIE-10", publicada por la OMS, apoyando al mismo tiempo la linea planteada por Charles Moser y Peggy J. Kleinplatz, lo que implicaría la profunda revisión o eliminación, entre otras "parafilías", del Masoquismo sexual (F65.5) del DSM-IV-TR.
BIBLIOGRAFÍA
(1) Organización Mundial de la Salud: CIE-10: TRASTORNOS MENTALES Y DE COMPORTAMIENTO, Meditor S.L, 2ª edición, Madrid, 2004.
(2) American Psychiatric Association: DSM-IV-TR: MANUAL DE DIAGNOSTICO Y ESTADISTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES, Masson, Barcelona, 2001.
(3) Charles Moser, Peggy J. Kleinplatz. DSM-IV-TR AND THE PARAPHILIAS: AN ARGUMENT FOR REMOVAL. Paper presented on May 19, 2003 at the Annual Meeting of the American Psychiatric Association, 2003.
Con la publicación del DSM-III (1980), el DSM cambia del modelo psicoanalítico con base en la enfermedad a un modelo de observación objetiva basado en la investigación empírica. En relación con ello, se cambia el término de "desviación sexual" a "parafilia", término supuestamente despojado de cargas peyorativas.
La última edición del DSM es el DSM-IV-TR, publicado en el año 2000(2).
En este texto el apartado de las "Parafilias" se incluye dentro de los "Trastornos sexuales y de la identidad sexual", definiendo las "parafilias"como fantasías sexuales recurrentes, que producen excitación sexual intensa, impulsos sexuales o comportamientos que se presentan por un periodo de más de 6 meses, añadiendo que dichas fantasías, impulsos sexuales o comportamientos deben provocar "malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo".
Es en el apartado F65 el dedicado a las "parafilias" (Exhibicionismo, Fetichismo, Frotteurismo, Pedofilia, Masoquismo sexual, Sadismo sexual, Fetichismo transvestista, Voyeurismo y Parafilia no especificada). Así pues, se incluye al Masoquismo sexual (F65.5) en el ámbito de las "parafilias", para el que define los siguientes criterios para su diagnóstico:
A. Durante un período de al menos 6 meses, fantasías sexuales recurrentes y altamente excitantes, impulsos sexuales o comportamientos que implican actos (reales, no simulados) en los que el sufrimiento psicológico o físico (incluyendo la humillación) de la víctima es sexualmente excitante para el individuo.
B. Las fantasías, los impulsos sexuales o los comportamientos provocan malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.
Frente a todo ello, en los últimos años son muchas las voces críticas como las de Charles Moser y Peggy J. Kleinplatz(3), que de forma rigurosa concluyen en sus estudios que la profunda revisión o eliminación de la categoría de "Parafilias" del DSM sería lo apropiado, teniendo en cuenta que "esta categoría diagnóstica no cumple los criterios para su inclusión establecidos" en el propio DSM-IV-TR, "sus fundamentos son deficientes, los criterios para el diagnóstico no tienen apoyo y sus aplicaciones están sujetas a mal uso y abuso".
En la actualidad, son muchos los activistas, apoyados por prestigiosos profesionales de la sexología, la psicología y la psiquiatría, agrupados en la plataforma "ReviseF65" (http://www.revisef65.org/), quienes abogan por la "eliminación de los diagnósticos de Fetichismo (F65.0), Transvestismo fetichista (F65.1) y Sadomasoquismo (F65.5) de la actual versión del CIE-10", publicada por la OMS, apoyando al mismo tiempo la linea planteada por Charles Moser y Peggy J. Kleinplatz, lo que implicaría la profunda revisión o eliminación, entre otras "parafilías", del Masoquismo sexual (F65.5) del DSM-IV-TR.
BIBLIOGRAFÍA
(1) Organización Mundial de la Salud: CIE-10: TRASTORNOS MENTALES Y DE COMPORTAMIENTO, Meditor S.L, 2ª edición, Madrid, 2004.
(2) American Psychiatric Association: DSM-IV-TR: MANUAL DE DIAGNOSTICO Y ESTADISTICO DE LOS TRASTORNOS MENTALES, Masson, Barcelona, 2001.
(3) Charles Moser, Peggy J. Kleinplatz. DSM-IV-TR AND THE PARAPHILIAS: AN ARGUMENT FOR REMOVAL. Paper presented on May 19, 2003 at the Annual Meeting of the American Psychiatric Association, 2003.
sábado, 10 de febrero de 2007
Una aproximación histórico-conceptual al masoquismo (Parte I)
En el marco de la cultura occidental, resulta preciso remontarse a los tiempos de la Grecia clásica para hablar de masoquismo, tal y como lo entendemos en la actualidad. No obstante, el término no aparece como tal hasta las postrimerías del S.XIX de la mano del sexólogo Richard Von Krafft-Ebing.
En la Grecia clásica quizá haya sido Platón en su obra "Política"(1) quien opone claramente "inclinaciones virtuosas" a "desmesura", abogando por el hecho de que aquel que opte por esta última se le castigue de forma rigurosa, incluso con la pena de muerte.
En la Roma Imperial la perspectiva ética sigue una linea continuísta con respecto a la visión expuesta.
Afirma Yampey(2) que la "desmesura" suponía transgresión a la ley, sacrilegio y expresión de enfermedad.
Pocos cambios pueden observarse a lo largo de los siglos siguientes, donde lo sagrado y lo moral convergen y la decencia se convierte en un referente a seguir frente a los denominados "vicios".
Es en el S.XIX a la luz de la Ilustración cuando asistimos a una "medicalización del pecado", cuyo relevo toma la psiquiatría a finales del S.XIX de la mano del sexólogo Richard Von Krafft-Ebing.
Es en el año 1886 cuando en su obra "Psicopathia sexualis"(3), un verdadero catálogo de "perversiones sexuales", entre las que se encuentra el Masoquismo (por el escritor austríaco Leopold Von Sacher-Masoch, autor de "La Venus de las pieles"(4), obra donde nos muestra sus apetencias sexuales: hacerse azotar y humillar por una mujer envuelta en pieles, firmar contratos que establecen su condición de esclavo, y la inclusión de un tercero en sus matrimonios).
Será el Psicoanálisis quien adopte el concepto de perversión, si bien lo despoja de connotaciones anteriores y le otorga la idea de "regresión a un estado infantil".
En 1924 Freud aborda explícitamente el tema del masoquismo en su ensayo "El problema económico del masoquismo"(5), donde considera éste una inexplicable inclinación perniciosa para el organismo humano, ya que el deseo de dolor o humillación daña severamente al sujeto que los desea.
BIBLIOGRAFÍA
1.- Platón: POLÍTICA. Aguilar, 3ª edición,Madrid, 1960.
2.- Yampey, N.: REFLEXIONES PSICOANALÍTICAS SOBRE LAS PERVERSIONES, En su: “Psicoanálisis, fundamento y técnica”, p.296-302, Kargieman, Buenos Aires, 1981.
3.- Hartwich, V., Krafft-Ebing: PSICOPATÍA SEXUAL, Progreso y Cultura, Buenos Aires, 1942.
4.- Sacher-Masoch, Leopold Von: LA VENUS DE LAS PIELES, Tusquets Editores, Barcelona, 1993.
5.- Freud (S.), EL PROBLEMA ECONÓMICO DEL MASOQUISMO (1924), "Obras Completas", t. XIX. Amorrortu, Buenos Aires, 1976.
En la Grecia clásica quizá haya sido Platón en su obra "Política"(1) quien opone claramente "inclinaciones virtuosas" a "desmesura", abogando por el hecho de que aquel que opte por esta última se le castigue de forma rigurosa, incluso con la pena de muerte.
En la Roma Imperial la perspectiva ética sigue una linea continuísta con respecto a la visión expuesta.
Afirma Yampey(2) que la "desmesura" suponía transgresión a la ley, sacrilegio y expresión de enfermedad.
Pocos cambios pueden observarse a lo largo de los siglos siguientes, donde lo sagrado y lo moral convergen y la decencia se convierte en un referente a seguir frente a los denominados "vicios".
Es en el S.XIX a la luz de la Ilustración cuando asistimos a una "medicalización del pecado", cuyo relevo toma la psiquiatría a finales del S.XIX de la mano del sexólogo Richard Von Krafft-Ebing.
Es en el año 1886 cuando en su obra "Psicopathia sexualis"(3), un verdadero catálogo de "perversiones sexuales", entre las que se encuentra el Masoquismo (por el escritor austríaco Leopold Von Sacher-Masoch, autor de "La Venus de las pieles"(4), obra donde nos muestra sus apetencias sexuales: hacerse azotar y humillar por una mujer envuelta en pieles, firmar contratos que establecen su condición de esclavo, y la inclusión de un tercero en sus matrimonios).
Será el Psicoanálisis quien adopte el concepto de perversión, si bien lo despoja de connotaciones anteriores y le otorga la idea de "regresión a un estado infantil".
En 1924 Freud aborda explícitamente el tema del masoquismo en su ensayo "El problema económico del masoquismo"(5), donde considera éste una inexplicable inclinación perniciosa para el organismo humano, ya que el deseo de dolor o humillación daña severamente al sujeto que los desea.
BIBLIOGRAFÍA
1.- Platón: POLÍTICA. Aguilar, 3ª edición,Madrid, 1960.
2.- Yampey, N.: REFLEXIONES PSICOANALÍTICAS SOBRE LAS PERVERSIONES, En su: “Psicoanálisis, fundamento y técnica”, p.296-302, Kargieman, Buenos Aires, 1981.
3.- Hartwich, V., Krafft-Ebing: PSICOPATÍA SEXUAL, Progreso y Cultura, Buenos Aires, 1942.
4.- Sacher-Masoch, Leopold Von: LA VENUS DE LAS PIELES, Tusquets Editores, Barcelona, 1993.
5.- Freud (S.), EL PROBLEMA ECONÓMICO DEL MASOQUISMO (1924), "Obras Completas", t. XIX. Amorrortu, Buenos Aires, 1976.
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